He dicho tantas veces que no puedo más, que sé que puedo, siempre.
He aceptado tantos consejos que nunca he seguido, que sé que valgo, siempre.
Me he negado tantas veces que te quiero, que te espero, que sé que lo haré, siempre.
Te he esperado tanto tiempo que el día que llegues, no te voy a soltar, nunca.
He soñado tantas veces contigo, que ya no quiero dormir, nunca.
Y sin embargo....
sábado, 29 de junio de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
Me.
Ayer me vi.
Por fin, ayer logré verme.
No me había dado cuenta de lo bien que me sentaba este aire de mujer fatal, lo mucho que lucía en mi la tristeza, lo verdes que se veían mis ojos llenos de lágrimas y lo rojos que estaban mis labios de tanto mordérmelos.
Sí, ayer me vi.Me vi tan guapa como triste. Pero no me preocupó.
Y hoy he salido a la calle.
He escondido la tristeza por unas horas, he cambiado las lágrimas por maquillaje y el rojo de la sangre por el del carmín.
Y me he vuelto a ver. Ni guapa ni triste, ni yo sin ti, pero ya no tan yo contigo.
No sé si me explico, pero me entiendo.
El caso es, que hasta me he atrevido a sonreír. Y he sonreído por y para mi.
Y he caminado tanto que me he cansado y me he tenido que sentar en un banco, no el de siempre, otro, cualquiera y cuando me he sentido con fuerza para levantarme de nuevo, lo he hecho, sin esperar a que nadie me ayudase, porque esta vez, he querido hacerlo sola. Y he podido.
Y he vuelto a casa y me he vuelto a ver, con los ojos llenos de lágrimas, el maquillaje corrido y sin saber muy bien de donde salía el rojo de mis labios.
Pero ha estado bien, porque ya no tenía aire de mujer fatal, ni necesitaba tristeza para ser.
Era. Sin ella, sin ti, sin ellos.
Yo.
Y de momento, es más que suficiente.
Por fin, ayer logré verme.
No me había dado cuenta de lo bien que me sentaba este aire de mujer fatal, lo mucho que lucía en mi la tristeza, lo verdes que se veían mis ojos llenos de lágrimas y lo rojos que estaban mis labios de tanto mordérmelos.
Sí, ayer me vi.Me vi tan guapa como triste. Pero no me preocupó.
Y hoy he salido a la calle.
He escondido la tristeza por unas horas, he cambiado las lágrimas por maquillaje y el rojo de la sangre por el del carmín.
Y me he vuelto a ver. Ni guapa ni triste, ni yo sin ti, pero ya no tan yo contigo.
No sé si me explico, pero me entiendo.
El caso es, que hasta me he atrevido a sonreír. Y he sonreído por y para mi.
Y he caminado tanto que me he cansado y me he tenido que sentar en un banco, no el de siempre, otro, cualquiera y cuando me he sentido con fuerza para levantarme de nuevo, lo he hecho, sin esperar a que nadie me ayudase, porque esta vez, he querido hacerlo sola. Y he podido.
Y he vuelto a casa y me he vuelto a ver, con los ojos llenos de lágrimas, el maquillaje corrido y sin saber muy bien de donde salía el rojo de mis labios.
Pero ha estado bien, porque ya no tenía aire de mujer fatal, ni necesitaba tristeza para ser.
Era. Sin ella, sin ti, sin ellos.
Yo.
Y de momento, es más que suficiente.
domingo, 7 de abril de 2013
Bonita.
Bonita.
Como bonito es que Ella te lo llame.
Bonita.
Como ella es, aunque a veces se le (me) olvide.
Bonita
Como una tarde de lluvia, con la promesa de que va a salir el Sol, pero con la certeza de que no lo necesitas.
Bonita.
Como bonito es saber que, pase lo que pese, está.
Estás. Estaréis.
Qué bonito es saber que cuando más fuerte te crees, alguien te escribe, simplemente para decirte que "te echo de menos, bonita".
Y entonces entiendes que tú también, que no sabes no hacerlo, que no quieres que sea de otra forma.
Y entonces te dices a ti misma que ya dejarás lo de ser fuerte para mañana, que por hoy está bien así.
Y llega mañana y ya no hace falta que te escriba, porque mañana te abraza y te susurra:
"¡Cuánto te he echado de menos, bonita!"
Y sonríes, porque por hoy está bien así.
Porque hay personas que se convierten en tu debilidad, haciéndote más fuerte sin que te des cuenta.
Bonita.
Como bonito es estar segura de que tú también la has echado de menos. Porque yo a ti, bonita, te echo de menos siempre.
Ojalá toda una vida sin echarnos de más.
Sólo de menos.
Y hasta que nos veamos.
Mañana.
Bonitas.
Como bonito es que Ella te lo llame.
Bonita.
Como ella es, aunque a veces se le (me) olvide.
Bonita
Como una tarde de lluvia, con la promesa de que va a salir el Sol, pero con la certeza de que no lo necesitas.
Bonita.
Como bonito es saber que, pase lo que pese, está.
Estás. Estaréis.
Qué bonito es saber que cuando más fuerte te crees, alguien te escribe, simplemente para decirte que "te echo de menos, bonita".
Y entonces entiendes que tú también, que no sabes no hacerlo, que no quieres que sea de otra forma.
Y entonces te dices a ti misma que ya dejarás lo de ser fuerte para mañana, que por hoy está bien así.
Y llega mañana y ya no hace falta que te escriba, porque mañana te abraza y te susurra:
"¡Cuánto te he echado de menos, bonita!"
Y sonríes, porque por hoy está bien así.
Porque hay personas que se convierten en tu debilidad, haciéndote más fuerte sin que te des cuenta.
Bonita.
Como bonito es estar segura de que tú también la has echado de menos. Porque yo a ti, bonita, te echo de menos siempre.
Ojalá toda una vida sin echarnos de más.
Sólo de menos.
Y hasta que nos veamos.
Mañana.
Bonitas.
sábado, 23 de marzo de 2013
Lo único que tenemos.
Si lo piensas bien, es lo único que tenemos.Y es lo que nos merecemos.
Y no estamos dispuestos a conformarnos con menos.
No podemos.
Y sin embargo,
no es suficiente.
Nunca lo es.
Todo lo que hagamos es poco.
Todo lo que gritemos, es un susurro.
Pero no por eso vamos a rendirnos ¿no?
NO.
Algunos pensaréis que hablamos del amor.
Otros, que somos una banda de jóvenes exaltados.
Los menos, que hablamos de Ella, Libertad.
No sé, tal vez no lo sepamos ni nosotros.
Tal vez, una mezcla de todo un poco, o de todo un mucho.
¿Quién sabe?
Pero no por eso vamos a rendirnos ¿no?
NO.
jueves, 21 de marzo de 2013
PrimaVera.
Ahora que ha llegado,
ahora que ya está aquí,
ahora, ¿qué hacemos tú y yo?
Dicen que la primavera, la sangre altera. Pero, ¿y los que ya venimos alterados de serie?
Y tú, ¿sabes lo qué le hace la primavera a los cerezos? Pues a ver cómo le explicamos qué nos importa más bien poco la estación,
siempre estamos preparados para la acción.
Lo que quiero decir es que debajo de mi falda siempre es primavera si tú estás cerca.
Qué me importa bien poco que en Abril aguas mil y Mayo florido y hermoso,
en mi cama siempre llueve si estás conmigo y las flores de mis sábanas siempre están hermosas sobre tu piel.
Que me quieras, que te quiero, que te voy a querer más (si puedo), por que se lo debemos, por la deuda que tienen los enamorados con nuestra Prima, Vera. Porque nos lo debemos.
Porque nosotros sí, pagamos nuestras deudas
Aunque nos lleve una vida pagar la deuda que tenemos con mi colchón.
Lo intentaremos. Siempre.
Y más en primavera.
miércoles, 20 de febrero de 2013
¿Tarde?
-No sé que hago aquí, no sé que me llevo a dejar la cerveza a medias y venir hasta aquí, no sé ni si quiera cómo llegué hasta aquí, pero sí sé por qué, por ti, porque me entraron unas ganas tremendas de que me abrazaras, de que me besaras, de dejar de ser yo por una noche y que dejases de ser tú, para ser sólo nosotros...
... Dime algo por favor, dime que he hecho bien en venir hasta aquí, dime que estabas pensando en mi, dime lo guapa que estoy, dime lo mucho que te gusta mi minifalda y las ganas que tienes de quitármela...o mejor no me digas nada, cierra la puerta, vuelve a dormir, me volveré al bar, no no, yo también me iré, a dormir, sí eso, es tarde, es tarde, es muy tarde para todo. Descansa.
Le cogió del brazo y la besó y la abrazó, y le dijo lo guapa que estaba, lo mucho que le gustaba esa minifalda, y como le tenía ganas, se la arrancó.
Esa noche ella dejó de ser ella y él dejó de ser él. Y simplemente fueron ellos. Nosotros.
martes, 12 de febrero de 2013
Miedo del miedo.
A veces tenía miedo.Miedo de todo, miedo del propio miedo.
Tenía miedo de no ser feliz, pero me daba mucho más miedo serlo.
Tenía miedo de la oscuridad, pero mucho más de la luz.
Tenía miedo de que nadie me quisiera, pero mucho más de que lo hicieran.
Tenía miedo de sentir, pero mucho más de no hacerlo.
Tenía miedo a la soledad, pero mucho más de tener que necesitar a alguien.
Tenía miedo de vivir poco, pero mucho más de vivir demasiado.
A veces tenía tanto miedo, que me daba miedo a mi misma.
Y un día...
...un día se me pasó.
Lo bonito que hubiese quedado ahora un:
"pero entonces llegaste tú, y cuando tú entraste, el miedo salió", ¿eh?
Pero no cariño, no estaba enferma, solamente...solamente me convertí en una Valiente.
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