A veces me preguntan por qué me gusta tan poco la primavera.
Antes creía que había dejado de gustarme el día que me dí cuenta de lo mucho que os gustaba a los demás.
Me había dejado de gustar porque sí. Y punto.
Y entonces llegas tú en lo más crudo del invierno y me susurras que es primavera en tu corazón cuando está cerca del mío. Y no puedo evitarlo. Me enamoro de la primavera y la primavera se enamora de ti y ¿Tú? Tú vas y me susurras que te enamoras de mi. Y yo ya no sé si lo que quiero es el calor de la primavera o tu calor en pleno Enero. Creo que para mí son el mismo tipo de calor.
Y cuando más quería a esa primavera que te inventaste para mí, cuando estaba dispuesta a dejar que ella me hiciera, me quisiera, me amara...llega la primavera de verdad y te lleva con ella.
Es primavera y tú te vas.
Hoy hace un día precioso, el sol calienta mis piernas casi como calentabas tú mi (entre)pierna. Casi.
Y Tú no estás. Te has ido a otra ciudad, a otro país, donde tu amiga primavera es un rumor lejano.
Y ya no hay primavera. Ya no quiero primavera. Ya no quiero. ¿Sabes por qué? Porque te quiero a ti, porque la primavera no me interesa si no me la haces Tú, porque prefiero mil inviernos contigo a esta puta(da) de primavera.
jueves, 3 de abril de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
E S P E C T A C U L A R
Es tarde.
Últimamente me ha dado por pensar que es tarde para todo, para todos, para mi...pero no para ti, para nosotros.
Es tarde y te espero.
He parado para esperarte y no tengo intención de moverme si no es contigo.
Yo, que nunca he dejado que me frenase nada ni nadie, he parado.
Me gustaría pensar que es verdad, que estoy aquí, quieta, por algo, por ti.
Llevo días pensando que no es así, que ya no vas a volver, que en realidad nunca estuviste.
Y que putada.
Lo negué una y otra vez, se lo negué a todos, te lo negué a ti, me lo negué a mi misma...
Llevo un rato pensando que he tenido que perderte para poder parar y, tal vez, encontrarme a mi.
No sé.
Igual es eso.
O igual es que mañana es jueves y mi portal y yo echamos de menos tus manos, tus besos, tu barba en mi cuello, tu voz...tu tendencia al lío.
Igual es eso.
Igual es que el chocolate me pone cachonda y ya no me acuerdo de como (me) lo hacía cuando tú no estabas.
Mañana es jueves.
Tú y yo hacemos jueves. Y, ¿sabes? Es E S P E C T A C U L A R.
Mucho más, cuando me los susurras.
Últimamente me ha dado por pensar que es tarde para todo, para todos, para mi...pero no para ti, para nosotros.
Es tarde y te espero.
He parado para esperarte y no tengo intención de moverme si no es contigo.
Yo, que nunca he dejado que me frenase nada ni nadie, he parado.
Me gustaría pensar que es verdad, que estoy aquí, quieta, por algo, por ti.Llevo días pensando que no es así, que ya no vas a volver, que en realidad nunca estuviste.
Y que putada.
Lo negué una y otra vez, se lo negué a todos, te lo negué a ti, me lo negué a mi misma...
Llevo un rato pensando que he tenido que perderte para poder parar y, tal vez, encontrarme a mi.
No sé.
Igual es eso.
O igual es que mañana es jueves y mi portal y yo echamos de menos tus manos, tus besos, tu barba en mi cuello, tu voz...tu tendencia al lío.
Igual es eso.
Igual es que el chocolate me pone cachonda y ya no me acuerdo de como (me) lo hacía cuando tú no estabas.
Mañana es jueves.
Tú y yo hacemos jueves. Y, ¿sabes? Es E S P E C T A C U L A R.
Mucho más, cuando me los susurras.
jueves, 2 de enero de 2014
Felicianos en potencia.
Cometemos errores una y otra vez.
Nos equivocamos, nos recomponemos y...nos volvemos a equivocar.
Salimos, reímos, corremos, bailamos, nos enamoramos...
hacemos que salgan, que rían, que (se) corran, que bailen y que se enamoren...
y aún así la cagamos y hacemos que la caguen.
Somo así, felices pero torpes.
Y no vamos a cambiar.
No vamos a cambiarlos.
No vamos a cambiarnos.
martes, 15 de octubre de 2013
Devuélveme.
Algo nos quiso volver a cruzar, no una segunda vez, sino una tercera e incluso una cuarta.
Desde el principio supe que no nos conveníamos, pues tus excesos y mis ganas de frenar no eran buenos compañeros.
Aún así arriesgué.
Aún así, arriesgaste.
¡Bendito riesgo! pensé y, por más que pese, pensaré siempre.
Nada serio, nos dijimos.
Tú no querías nada serio, dijiste.Yo te dije que no quería nada con nadie.
Con nadie que no fueses tú. Quizás esta última parte olvidé mencionarla.
Jugaste tus cartas tan bien que ya no me quedaban manos cuando creía que me las llevaba todas.
Quise querer lo que querías tú, pero yo sólo te quería a ti.
Ahora entiendo que lo primero que tenía que haber querido era lo que quería que tú quisieras. A mi.
Porque sin ti, aunque no quiera, puedo.
Sin mi, estoy perdida.
Y mientras espero que me escribas, que me llames, que me mires y que me sonrías...tú estás ahí fuera, escribiendo, llamando, mirando y sonriendo.
Estoy segura de que no le sonríes a nadie como me lo hacías a mi. Como nos lo hacíamos.
Hay cosas que ni el más hábil de los jugadores puede controlar.
El caso es, que tú estás ahí fuera.
Y yo sigo aquí.
Sin ti.
Y lo que es peor, sin mi.
Devuélveme, aunque sea hecha pedazos, pero devuélveme.
sábado, 29 de junio de 2013
Él.
Una vez me dijeron lo que tenía que ser. Porque sí. Porque eso era lo correcto y ya.
Y entonces Él.
Él, que siempre se encarga de ir al contrario de lo que parece ser lo correcto en este mundo, me dijo que yo podía ser lo que quisiera ser, siendo siempre ante todo, persona.
Y en ello estoy, gracias a Él.
Él que me enseñó que había algo más poderoso que las fronteras políticas, las naciones o los estados...YO, TÚ, CUALQUIERA.
Tardé años en comprender el cómo y estoy segura de que me llevará toda una vida entender el por qué es mejor callar a veces, pero no dejar de defenderte nunca.
Y es que llevo 20 años admirando como golpea la mesa con un puño y me dice "que las cosas no son así, muchacha" y me habla de Libertad, de educación, de patrias que no lo son , de política y de historia y me encanta como se le tensa la mandíbula y le brillan los ojos cuando le llevo la contraria, simplemente por el placer de hacerlo, porque puedo.
Le he oído de hablarme de guerras, de animales y de bosques en los que nunca ha estado, pero da igual.
Me río cuando me habla de indios y vaqueros y de que Él siempre elegía a los primeros, porque es muy fácil ir con los grandes y Él nunca lo ha tenido fácil.
Porque puede parecer que no sabe nada, pero a mi me lo ha enseñado todo.
A veces lo envidió tanto...
Ojalá varias vidas más con Él y sus historias para poder ser un poco más valiente, como Él.
Y por encima de la envidia, siempre el orgullo.
Porque ser hija con Él es muy fácil, a pesar de que Él siempre diga que lo difícil es ser hijo,porque es todo nuevo, que lo de padre se lleva mejor, porque ya has sido hijo antes, juegas con ventaja.
Orgullosa.
Nunca se lo digo.
No sé si lo sabe.
Intuyo que sí, porque siempre se da cuenta de todo.
Lo que está claro es que lo estoy. Siempre.
Y entonces Él.
Él, que siempre se encarga de ir al contrario de lo que parece ser lo correcto en este mundo, me dijo que yo podía ser lo que quisiera ser, siendo siempre ante todo, persona.
Y en ello estoy, gracias a Él.
Él que me enseñó que había algo más poderoso que las fronteras políticas, las naciones o los estados...YO, TÚ, CUALQUIERA.
Tardé años en comprender el cómo y estoy segura de que me llevará toda una vida entender el por qué es mejor callar a veces, pero no dejar de defenderte nunca.
Y es que llevo 20 años admirando como golpea la mesa con un puño y me dice "que las cosas no son así, muchacha" y me habla de Libertad, de educación, de patrias que no lo son , de política y de historia y me encanta como se le tensa la mandíbula y le brillan los ojos cuando le llevo la contraria, simplemente por el placer de hacerlo, porque puedo.
Le he oído de hablarme de guerras, de animales y de bosques en los que nunca ha estado, pero da igual.
Me río cuando me habla de indios y vaqueros y de que Él siempre elegía a los primeros, porque es muy fácil ir con los grandes y Él nunca lo ha tenido fácil.
Porque puede parecer que no sabe nada, pero a mi me lo ha enseñado todo.
A veces lo envidió tanto...
Ojalá varias vidas más con Él y sus historias para poder ser un poco más valiente, como Él.
Y por encima de la envidia, siempre el orgullo.
Porque ser hija con Él es muy fácil, a pesar de que Él siempre diga que lo difícil es ser hijo,porque es todo nuevo, que lo de padre se lleva mejor, porque ya has sido hijo antes, juegas con ventaja.
Orgullosa.
Nunca se lo digo.
No sé si lo sabe.
Intuyo que sí, porque siempre se da cuenta de todo.
Lo que está claro es que lo estoy. Siempre.
Y sin embargo...
He dicho tantas veces que no puedo más, que sé que puedo, siempre.
He aceptado tantos consejos que nunca he seguido, que sé que valgo, siempre.
Me he negado tantas veces que te quiero, que te espero, que sé que lo haré, siempre.
Te he esperado tanto tiempo que el día que llegues, no te voy a soltar, nunca.
He soñado tantas veces contigo, que ya no quiero dormir, nunca.
Y sin embargo....
He aceptado tantos consejos que nunca he seguido, que sé que valgo, siempre.
Me he negado tantas veces que te quiero, que te espero, que sé que lo haré, siempre.
Te he esperado tanto tiempo que el día que llegues, no te voy a soltar, nunca.
He soñado tantas veces contigo, que ya no quiero dormir, nunca.
Y sin embargo....
sábado, 4 de mayo de 2013
Me.
Ayer me vi.
Por fin, ayer logré verme.
No me había dado cuenta de lo bien que me sentaba este aire de mujer fatal, lo mucho que lucía en mi la tristeza, lo verdes que se veían mis ojos llenos de lágrimas y lo rojos que estaban mis labios de tanto mordérmelos.
Sí, ayer me vi.Me vi tan guapa como triste. Pero no me preocupó.
Y hoy he salido a la calle.
He escondido la tristeza por unas horas, he cambiado las lágrimas por maquillaje y el rojo de la sangre por el del carmín.
Y me he vuelto a ver. Ni guapa ni triste, ni yo sin ti, pero ya no tan yo contigo.
No sé si me explico, pero me entiendo.
El caso es, que hasta me he atrevido a sonreír. Y he sonreído por y para mi.
Y he caminado tanto que me he cansado y me he tenido que sentar en un banco, no el de siempre, otro, cualquiera y cuando me he sentido con fuerza para levantarme de nuevo, lo he hecho, sin esperar a que nadie me ayudase, porque esta vez, he querido hacerlo sola. Y he podido.
Y he vuelto a casa y me he vuelto a ver, con los ojos llenos de lágrimas, el maquillaje corrido y sin saber muy bien de donde salía el rojo de mis labios.
Pero ha estado bien, porque ya no tenía aire de mujer fatal, ni necesitaba tristeza para ser.
Era. Sin ella, sin ti, sin ellos.
Yo.
Y de momento, es más que suficiente.
Por fin, ayer logré verme.
No me había dado cuenta de lo bien que me sentaba este aire de mujer fatal, lo mucho que lucía en mi la tristeza, lo verdes que se veían mis ojos llenos de lágrimas y lo rojos que estaban mis labios de tanto mordérmelos.
Sí, ayer me vi.Me vi tan guapa como triste. Pero no me preocupó.
Y hoy he salido a la calle.
He escondido la tristeza por unas horas, he cambiado las lágrimas por maquillaje y el rojo de la sangre por el del carmín.
Y me he vuelto a ver. Ni guapa ni triste, ni yo sin ti, pero ya no tan yo contigo.
No sé si me explico, pero me entiendo.
El caso es, que hasta me he atrevido a sonreír. Y he sonreído por y para mi.
Y he caminado tanto que me he cansado y me he tenido que sentar en un banco, no el de siempre, otro, cualquiera y cuando me he sentido con fuerza para levantarme de nuevo, lo he hecho, sin esperar a que nadie me ayudase, porque esta vez, he querido hacerlo sola. Y he podido.
Y he vuelto a casa y me he vuelto a ver, con los ojos llenos de lágrimas, el maquillaje corrido y sin saber muy bien de donde salía el rojo de mis labios.
Pero ha estado bien, porque ya no tenía aire de mujer fatal, ni necesitaba tristeza para ser.
Era. Sin ella, sin ti, sin ellos.
Yo.
Y de momento, es más que suficiente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

